miércoles 13 de enero de 2010

Michael Redd, o la mirada del tuerto

Reacción de la grada  

Redd, otra vez KO por la misma rodilla (Foto: Noah Graham/NBAE via Getty Images)



"A ti te ha mirado un tuerto". Esta frase se suele decir cuando a alguien le persigue la mala suerte y las desgracias. El bueno de Michael Redd se podría aplicar perfectamente este cuento. El pasado domingo día 10, el escolta de los Bucks caía lesionado en la abultada derrota de su equipo en el Staples Center ante Los Angeles Lakers. Tras las pruebas realizadas el diagnóstico es demoledor: rotura de los ligamentos de su rodilla izquierda, la misma rodilla que se destrozó en enero de 2009 y de la que fue operado en marzo.

Redd se perderá el resto de la temporada después de sólo 18 partidos (y apenas 33 el año anterior). Como es lógico, el jugador se mostraba derrumbado tras el partido. Muchos dicen ya que podría poner punto y final a su carrera, aunque él mismo aseguró que su mujer le había dado fuerzas y que no se va a rendir. Esperamos que no lo haga. ¡Ánimo, Michael!


domingo 10 de enero de 2010

Washington Wizards, ¿y ahora qué?

Reacción de la grada  

Aunque los jugadores parezcan divertirse, en la franquicia de los Wizards no están para bromas (Foto: Jesse D. Garrabrant/NBAE via Getty Images)


Los aficionados de los Washington Wizards habían marcado en rojo esta temporada 2009-10, considerada como la de la recuperación del equipo tras un año nefasto. Los capitalinos llevaban cuatro temporadas seguidas metiéndose en Playoffs bajo la batuta de Eddie Jordan, pero el curso pasado todo se torció. Una implacable plaga de lesiones en sus mejores jugadores (Gilbert Arenas sólo pudo jugar dos partidos después de disputar tan sólo trece el año anterior, Brendan Haywood se quedó en seis y Caron Butler se perdió quince encuentros) propició un arranque decepcionante de 1-10, tras lo cual el puesto de Jordan saltó por los aires. El resto de la temporada, con el interino Ed Tapscott en el banquillo, no fue mucho mejor, y los Wizards finalizaron con 19 victorias y 63 derrotas, el segundo peor record de toda la NBA.

Por ello, la cúpula directiva de la franquicia (la familia Pollin y el GM Ernie Grunfeld) intentó por todos los medios que no se repitiera un año más con estas características. Lo primero que hicieron fue contratar a un entrenador de renombre como Flip Saunders, que roza el 60% de victorias en su carrera y que ha sido capaz de meter a dos equipos distintos (Minnesota y Detroit) en una Final de Conferencia. La llegada de un entrenador de garantías y las buenas noticias desde la enfermería (con todos los titulares recuperados de sus lesiones) propiciaron que el equipo apenas se reforzara en verano. El único movimiento importante fue la llegada de Mike Miller y Randy Foye desde los Wolves a cambio de la 5ª elección en el Draft, con la que Minny acabaría escogiendo a Ricky Rubio. Así, Washington sacrificaba juventud (confiando en la progresión de sus jóvenes como Nick Young, JaVale McGee o Andray Blatche) para conseguir a dos veteranos que dotarían de mucha profundidad a la plantilla, como así lo hizo también la llegada de Fabricio Oberto como agente libre.

Con todo esto, los Wizards empezaron a entrar en muchas quinielas como un equipo candidato a regresar a los Playoffs. En pretemporada, Gilbert Arenas se mostraba más centrado que nunca en el baloncesto y dispuesto a liderar a los suyos a una temporada llena de éxitos. Sin embargo, a partir de entonces las cosas empezaron a estropearse. Primero fue la lesión en el hombro de Antawn Jamison, que se perdió el arranque de la temporada. Lesiones de larga duración de dos bases como Mike James y Javaris Crittenton obligaron a los Wizs a reforzarse con Earl Boykins. Mike Miller tampoco ha tenido continuidad debido a sus problemas físicos, y Randy Foye no parece haber encontrado su sitio en la rotación. Por si esto fuera poco, la franquicia sufrió el duro revés del fallecimiento de Abe Pollin, su propietario desde los años 60 y principal ingeniero del equipo campeón de la NBA a finales de la década de 1970.

Como suele ocurrir, con las derrotas lo que era unidad se convierte en división, y empiezan a circular rumores que apuntan a que cada jugador hace la guerra por su cuenta. El propio Saunders (que cuenta con el respaldo de Grunfeld, porque de lo contrario no sería extraño verle ya fuera del banquillo) ha sido muy crítico con la actitud y el rendimiento de algunos jugadores, y todo esto ha llevado a que ahora mismo el equipo presente un balance de 11 victorias y 22 derrotas (último de la Southeast Division y 11º en la clasificación de la Conferencia Este), muy por debajo de las expectativas marcadas hace unos meses.

El triste "caso Arenas" no es, por desgracia, un hecho aislado en el seno de la franquicia de la capital de EE.UU. Antes de que saliera a la luz todo este asunto, ya habían circulado muchos rumores sobre la falta de química en el vestuario de los Wizards. El propio Arenas se quejó públicamente de la falta de implicación de algunos compañeros tras una racha de derrotas, mientras que a su vez otros jugadores criticaban a Agent Zero por su individualismo en la cancha. El incidente entre Arenas y Crittenton con armas de por medio en el vestuario, sumado a la sanción de aquél por parte de David Stern no ha hecho sino provocar el estallido de una crisis que se veía venir. La lamentable actuación de los jugadores en el partido siguiente a salir a la luz dicho incidente (con los jugadores rodeando a Arenas en el corrillo previo al partido, riendo mientras éste simulaba disparar con unas pistolas) ha sido la gota que ha colmado el vaso de la paciencia de los dirigentes de los Wizards. El equipo está planeando sancionar a los jugadores que participaron en esa "celebración" (que son todos, por cierto), y ha puesto el cartel de transferible a casi todos los componentes de la plantilla. Caron Butler o Antawn Jamison (jugadores cuyo salario ronda los 10 millones de dólares) podrían salir traspasados, y no se debe dudar de que también estarían encantados de deshacerse de Arenas si no fuera porque éste se encuentra en la segunda temporada de un contrato de seis años y 111 millones de dólares, inasumible para cualquier equipo en las circunstancias actuales. El divorcio entre el jugador y la franquicia ha llegado al punto de que se ha retirado el gran cartel que cubría un lado del Verizon Center, y que tenía a Arenas como principal protagonista bajo el lema "Carácter, compromiso, conexión", unos valores que parecen brillar por su ausencia en estos Wizards.

La que en un principio tenía que ser la temporada de resurrección de la franquicia lleva camino de convertirse en un calvario. Si no cambian mucho las cosas, seguramente veremos mucho movimiento de jugadores (y quién sabe si de entrenador) en un intento desesperado de volver a tomar el rumbo correcto. Lo que es seguro es que los Washington Wizards van a seguir dando mucho que hablar.

 *Artículo extraído de solobasket.com


miércoles 6 de enero de 2010

Malabarismos salariales

Reacción de la grada  

Mikki Moore, uno de los "damnificados" por los reajustes salariales de principios de cada año (Foto: Jed Jacobsohn/Getty Images)


El principio del año es siempre una época propicia para contemplar cómo las franquicias NBA se calientan los cascos a la hora de configurar sus plantillas de cara al tramo más exigente de la temporada. El día 10 de enero es una fecha importante para muchos jugadores, ya que a partir de entonces los non-guaranteed contracts (contratos no garantizados) pasan a ser contratos garantizados y el jugador percibe su ficha anual en su totalidad. Muchos equipos (y más en esta época de crisis y recortes en el que cualquier ahorro, por pequeño que sea, es bien recibido) optan por cortar a estos jugadores sin contrato garantizado, no pocas veces para volver a repescarlos con contratos de diez días. Este tipo de contratos se pueden realizar desde ayer día 5 de enero, y la NBA permite que un jugador reciba un máximo de dos contratos de diez días, ya que el tercero le garantizaría su salario hasta el final de la temporada. Los 10-day contracts sirven para liberar algo de dinero en el payroll, así como para ganar tiempo mientras se decide qué hacer con el jugador, también dependiendo del rendimiento que éste presente.

Sin embargo, en otros casos, el rendimiento deportivo del jugador con contrato no garantizado gusta tanto a la franquicia que ejerce su opción de garantizarlo hasta el final de la campaña. Es, por ejemplo, lo que han hecho los Sixers con el contrato de Allen Iverson, o lo que probablemente hagan los Miami Heat con el de Carlos Arroyo, Indiana Pacers con el de Luther Head o Washington Wizards con el de Earl Boykins, por poner algunos ejemplos.

En un interesante artículo en Five Magazine, Xesús Serrano explica a la perfección los entresijos de esta "ingeniería salarial" que tiene entretenidos en estas fechas navideñas a los GM de la NBA. Yo intentaré comentar lo más breve y claramente posible los últimos movimientos de mercado que tienen como telón de fondo todo este asunto.

· Empezamos con un asunto que ya tiene unos días, pero que no se había comentado en este blog y que sirve también para ver como los Memphis Grizzlies se libran de algo de lastre salarial. Los Grizzlies rescindieron hace un par de semanas el contrato del serbio Marko Jaric, que se fue sin debutar este año con la camiseta del equipo de Tennessee. Consciente de no contar en absoluto para Lionel Hollins, Jaric "perdonó" a Memphis 1.3 de los 14 millones de dólares que le restaban por cobrar en esta temporada y la siguiente, para abandonar la franquicia y fichar por el Real Madrid.

· Otro europeo que da por finalizada (de momento) su aventura NBA para regresar al Viejo Continente es Roko Ukic. El base croata llegó este verano a Milwaukee Bucks desde Toronto, pero apenas ha dispuesto de minutos. El propio jugador ha solicitado la rescisión de su contrato, a lo que los Bucks han accedido con regocijo pues se ahorran cerca de 2 millones de dólares y un jugador que no contaba para nada en el equipo. Turquía, y más concretamente el Fenerbahçe, parece el destino del balcánico.

· De europeos va la cosa. El británico de origen ghanés Pops Mensah-Bonsu fue cortado recientemente por los Toronto Raptors, equipo al que llegó después de que los Houston Rockets le cortaran a principios de temporada. Su futuro es incierto, pues aunque no tendría problemas en encontrar equipo en Europa (incluso regresar a la ACB), su sueño es seguir en la NBA. Dado que Pops es uno de los favoritos de la grada del Air Canada Centre, no sería raro que los Raptors lo reengancharan a base de contratos de diez días, mientras deciden si mantenerlo o no hasta el final del curso.

· Vamos ahora con un caso curioso. Los Phoenix Suns andan con necesidades salariales, pues superan el impuesto de lujo que les penaliza con un dólar por cada dólar que se pasan. A su vez, no contaban con el alero Alando Tucker, al que traspasaron (junto con una segunda ronda del Draft) a los Minnesota Timberwolves a cambio de Jason Hart, pero pagando ellos la ficha de Tucker, ahorrándose así unos dólares pues la ficha de Tucker se "doblaba" al estar los Suns por encima de la luxury tax. Ni que decir tiene que el bueno de Hart fue cortado en cuanto llegó a Arizona, por lo que ambos equipos dejan de pagar pequeñas pero molestas cantidades.

· Otra "víctima" de este asunto de las rescisiones y los contratos no garantizados es Mikki Moore. El espigado pívot fue cortado ayer por los Golden State Warriors para hacer hueco en la plantilla al novato Chris Hunter. Hace unas semanas, y debido a la plaga de lesiones que asoló la franquicia californiana, la NBA les concedió permiso para añadir una 16ª ficha a su plantilla, que ocupó Hunter procedente de la D-League. Al no tener éste un contrato garantizado, antes del 10 de enero los Warriors tenían que tomar una decisión. O bien cortaban a Hunter, o bien optaban por hacer lo que han hecho finalmente. Dado que Mikki Moore fue operado en diciembre de una grave lesión en el talón que le tendrá de baja al menos tres meses más, Golden State ha decidido cortarlo (le quedaban 1.3 millones garantizados) para volver a tener 15 fichas. Tampoco sería raro que igualmente cortaran a Hunter y lo repescaran con contratos de diez días, volviendo a ahorrarse así un buen puñado de dólares. Y por cierto, que nadie se preocupe por Moore, ya que es de esos tipos acostumbrados a vivir con las maletas preparadas (los Warriors son su noveno equipo en doce temporadas), y no sería raro que una vez recuperado de su lesión algún equipo de Playoffs lo contratara para reforzar su rotación interior, como ya hiciera en los Celtics la temporada pasada.

· Y terminamos con dos movimientos que se produjeron anoche. El primer contrato de diez días del año será para Sundiata Gaines, un base que en los Idaho Stampede de la D-League estaba promediando 24 puntos y 5 rebotes y que reforzará la plantilla de los Utah Jazz, que hasta ahora sólo tenía 12 jugadores y que además tiene a Deron Williams con molestias en su muñeca. Por otra parte, los New Jersey Nets y Rafer Alston llegaron a un acuerdo para rescindir el contrato de 5.2 millones que tenía éste, por lo que queda libre. Todo apunta a que mañana (una vez hayan pasado las 48 horas reglamentarias en las que un equipo puede reclamar a un jugador cortado) Alston firmará por los Miami Heat hasta final de temporada. Así, pasa del peor equipo de la NBA (y con visos de ser el peor de la historia) a uno con aspiraciones a casi todo. Por cierto, también anoche los Heat enviaron a su tercer base Chris Quinn y una futura segunda ronda a los Nets, por lo que estamos ante un trade soterrado de bases entre ambas franquicias.


lunes 4 de enero de 2010

De los Tar Heels a la NBA. Un duro camino por recorrer

Reacción de la grada  

Campeones de la NCAA buscan su sitio en la NBA. De izquierda a derecha, Wayne Ellington, Tyler Hansbrough, Ty Lawson, Ed Davis y Danny Green


El 6 de abril de 2009, los Tar Heels de la universidad de North Carolina se hacían con el quinto título nacional de su historia y el segundo de la década, después del que consiguieran en 2005. Los Spartans de Michigan State no fueron más que un muñeco en las manos de un equipo que arrasó en el torneo final de la NCAA, y que se proclamó campeón con una superioridad aplastante (89-72).

Del quinteto titular de aquella final, cuatro jugadores se declararon elegibles para el Draft de la NBA, dos después de su año junior y los otros dos tras completar el ciclo universitario en su totalidad. Desde entonces han pasado ya casi nueve meses, y puede ser un buen momento para analizar cómo les va hoy por hoy su aventura en la NBA después de un periplo tan brillante en el college.

Si empezamos desde la elección más baja a la más alta, el primero al que encontramos es Danny Green. Este atlético alero (1.98 y 22 años) era en los Tar Heels un complemento a los grandes anotadores que tenía el equipo de Roy Williams, y también el encargado de frenar a los forwards rivales. Después de completar su ciclo en North Carolina con 9.5 puntos y 4.1 rebotes de media (13.1 puntos y 4.7 rebotes en su año senior) se declaró elegible para el Draft. Al no ser un jugador demasiado brillante en ninguna faceta, cayó hasta mitad de la segunda ronda (puesto 46), elegido por los Cleveland Cavaliers. En los Cavs apenas ha gozado de oportunidades, ya que los pocos minutos en los que se sienta LeBron James los ocupa Jamario Moon o algún escolta. Así pues, Green sólo ha jugado hasta ahora 6 partidos, con una media de 1.2 puntos y 0.7 rebotes en sólo 2.3 minutos. Seguramente ser asignado a la D-League sea la única manera de que dispute minutos.


Al final de la primera ronda (puesto 28) cayó Wayne Ellington. Puede parecer un puesto muy bajo para un jugador que fue el MVP de la Final Four de 2009 y que estuvo en el mejor quinteto de la ACC en sus tres años en North Carolina. En 2008 ya optó por probar suerte en el Draft después de una gran temporada sophomore (16.6 puntos y 4.5 rebotes), pero los mocks no le ofrecían demasiadas expectativas, y decidió jugar un año más en la NCAA. La jugada le salió redonda, ya que hizo una gran temporada junior (15.8 puntos y 4.9 rebotes) y se alzó con el título nacional. A medio camino entre base y escolta (1.93 de altura y 22 años), su mejor virtud está en el tiro, pero sus carencias defensivas fueron las que le hicieron caer hasta una posición tan discreta. Los Minnesota Timberwolves buscaban un tirador exterior después de las bajas de Mike Miller y Randy Foye, pero tampoco puede decirse que Ellington esté disfrutando de mucha bola en el equipo de Minneapolis. Kurt Rambis prefiere jugar con dos aleros fuertes en el cinco inicial y durante muchos tramos de los partidos, y cuenta poco con Wayne. Hasta ahora, en 33 partidos (1 de titular) promedia 5.8 puntos y 2.3 rebotes en 17.2 minutos, pero también es cierto que parece que poco a poco va adquriendo mayor importancia en la rotación. En los últimos tres partidos ha registrado 14 puntos por noche, y da la sensación de que va a más, por mucho que esté en uno de los peores equipos de la liga.


El mejor jugador de aquella final de abril del año pasado fue sin duda Ty Lawson. Este pequeño base (1.80 y 22 años) fue el máximo anotador del encuentro con 21 puntos, y además batió un record histórico con sus 8 balones robados. Igual que Ellington, ya había probado suerte en el Draft de 2008, pero retiró su candidatura para regresar a la NCAA y completar un tercer año tan exitoso como el de su compañero. Dejó la universidad con un promedio de 13.1 puntos y 5.8 asistencias (16.6 puntos y 6.6 asistencias en su año junior), siendo elegido en el Segundo Quinteto All-American en 2009. Los Wolves lo eligieron en el número 18 del Draft, pero nunca llegaría a compartir vestuario con su ex compañero Ellington. Minnesota ya había elegido a dos bases en el top ten (Ricky Rubio y Jonny Flynn, en previsión de lo que pudiera pasar con el futuro del primero, una decisión acertada visto lo visto), por lo que un tercer base rookie era totalmente innecesario. Por ello, traspasaron a Lawson a los Denver Nuggets, a cambio de una futura elección en primera ronda. En el equipo de Colorado, disputa el puesto de base suplente con el veterano Anthony Carter, ya que Chauncey Billups es el titular indiscutible. Sin embargo, George Karl ha utilizado en muchos momentos un sistema con dos bases, en el que Lawson ha encontrado muchas oportunidades gracias a su velocidad y su acierto en el lanzamiento. Además, la reciente lesión de Billups le ha abierto la puerta de la titularidad, y está respondiendo a la perfección. Como titular, su media es de 15 puntos y 5.8 asistencias, con un magnífico 54% en tiros de campo. En los dos últimos encuentros ha anotado 23 puntos en cada uno, su mejor marca como profesional. De momento, su promedio en 34 partidos (6  de titular) es de 9.2 puntos y 3.7 asistencias en 22.2 minutos, y con cada vez más admiradores en la grada del Pepsi Center.


Y finalmente tenemos que hablar de Tyler Hansbrough. Psycho-T representa el paradigma de una carrera universitaria ejemplar en EE.UU. Al contrario que sus compañeros, Hansbrough nunca contempló la posibilidad de ir a la NBA sin completar su ciclo en el college, por lo que su trayectoria en North Carolina es una de las más impecables que se recuerdan. Novato del año de la ACC en 2006, cuatro temporadas en el mejor equipo de su conferencia, dos veces en el Mejor Quinteto de toda la NCAA y Mejor Jugador Universitario de 2008 para todos los medios, los números de Hansbrough con los Tar Heels (20.2 puntos y 8.2 rebotes) superan incluso a los del mismísimo Michael Jordan. Cualquier otro jugador con esas cifras habría sido un número uno del Draft de forma clara, pero Tyler es un jugador especial. Los scoutings le consideran un jugador falto de centímetros (2.05) para ocupar la posición de power forward en la NBA, y falto de velocidad y tiro para jugar de alero. Estas carencias las compensa a base de entrega, intensidad y pasión, unos aspectos en los que pocos pueden hacerle sombra. Los Indiana Pacers confiaron en este chico de Missouri y lo eligieron con el número 13 del Draft. Una inoportuna lesión le hizo perderse gran parte de la pretemporada, por lo que llegó al inicio de campaña falto de ritmo de competición. Sin embargo, ya enamoró a los fans del Conseco Fieldhouse desde el primer partido, en el que hizo 13 puntos en 14 minutos. Jim O'Brien lo utiliza en la segunda unidad para aportar intensidad desde el banquillo, y hasta ahora registra en 25 partidos 9.2 puntos y 5.1 rebotes en 19 minutos, aunque con un pobre 36.5% en tiros de campo.

Nueve meses después de que tocaran el cielo al ganar la NCAA, estos cuatro jugadores están buscando su sitio en la mejor liga del mundo, con más o menos oportunidades. Habrá tiempo para calibrar sus carreras, pero de momento están en ese momento tan complicado en el que tienen que demostrar que su lugar está en la NBA. El paso de jóvenes universitarios a profesionales es, sin duda, un duro camino por recorrer.
lunes 21 de diciembre de 2009

Héroes en el Bradley Center

Reacción de la grada  

Kobe Bryant lo hizo otra vez (Foto: Gary Dineen/NBAE/Getty Images)


Los aficionados al baloncesto en la ciudad de Milwaukee no se podrán quejar de no estar viviendo intensas emociones esta temporada. El equipo de los Bucks está metido en Playoffs en la sexta posición del Este con un balance de 11 victorias y 14 derrotas, bastante mejor de lo que se esperaba al inicio de la campaña. Pero sin duda, lo que más llama la atención es el hecho de que en lo que llevamos de curso ya se han vivido en el Bradley Center tres partidos decididos por una canasta en el último segundo. Tres buzzer-beaters que han dado la victoria siempre al equipo visitante, y curiosamente los tres en la misma canasta.

El primero en hacerlo fue el alemán Dirk Nowitzki, el 16 de noviembre. Los Mavs de Robin Hood inflingían la primera derrota como local de Milwaukee, que había empezado el curso con una marca de 5-2 y venía de encadenar cuatro triunfos seguidos. El último de estos, dos noches antes, había estado aderezado con los 55 puntos de Brandon Jennings ante los Golden State Warriors, una marca inédita para un rookie desde hacía cuatro décadas. Pero entonces llegaron los Mavericks y se llevaron la victoria en la prórroga por 113-115, con una canasta (llena de suerte por otro lado) del bombardero teutón. La fortuna siempre cae del lado de los más fuertes.




Justo un mes después de esta canasta, el 16 de diciembre, visitaban la ciudad de Wisconsin los Lakers de Kobe Bryant. Los angelinos llevaban doce triunfos en trece partidos, y estaban en el ecuador de una dura gira por la Conferencia Este. Los Bucks, por su parte, llevaban una miniracha de dos victorias después de cuatro derrotas seguidas, y venían de derrotar a los Blazers en un duro partido decidido tras dos prórrogas. En el choque entre Milwaukee y Lakers de nuevo se tuvo que llegar al tiempo suplementario, después de que Kobe tuviera en sus manos el tiro decisivo al final de los 48 minutos. La Mamba Negra puede fallar una vez, pero nunca lo hará en una segunda ocasión. No importó que jugara con un dedo roto, porque su buzzer-beater en la prórroga culminaba una actuación sobrehumana de 39 puntos. Calidad en estado puro.



Y aún en la misma semana la historia se ha repetido por tercera vez, en esta ocasión ante los Sacramento Kings. Entre ambos partidos los Bucks perdieron también en Cleveland en un encuentro ajustado, pero duele mucho más la derrota de anoche ante los californianos. En un esperado duelo entre los máximos candidatos a Rookie del Año (Brandon Jennings y Tyreke Evans), fue el segundo el máximo protagonista del encuentro. No sólo por ser el máximo anotador del choque con 24 tantos, sino sobretodo por sus dos últimos puntos, conseguidos en una penetración espectacular marca de la casa que ponía el 95-96 definitivo a falta de menos de un segundo. Todo un golpe de efecto de Tyreke en la "casa" de Jennings, y un nuevo revés para los fans de los Bucks, que por tercera vez en un mes ven como el rival se lleva el triunfo con una canasta en el último segundo. Para nosotros, aficionados neutrales, este tipo de finales no dejan de ser una auténtica gozada.